08
May
Chile es un péndulo. Casi cuatro años han pasado desde el Estallido Social de 2019 y la irrupción de la agenda "transformadora" y "refundacional" de la Nueva Izquierda chilena, que pretende traducirse en un fallido ensayo constitucional. Una izquierda que nació caminando en marchas estudiantiles y que modificó instalar a uno de los suyos en el Palacio de La Moneda, el más joven del que se tenga registro. Cuatro años después, la ciudadanía la ha dado un portazo definitivo el paquete de soluciones y la idea de esa Nueva Izquierda. Y las razones son variadas, pero en buena parte recae…
