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Como triunfar en el negocio del cuidado de mascotas

El negocio del cuidado canino no es sencillo, puesto que deben conjugarse distintos aspectos con especialistas calificados para brindar el servicio que requiere el miembro más querido de la familia: el cánido.

Hace unos días pude conocer Happy Can Camp, una opción joven mas afianzada en Cholula, Puebla, que ha crecido de forma notable en seis años de operación, tanto en su portafolio de servicios como en sus espacios, que están diseñados para que los perros puedan convivir separados por tamaño.

“Entre las más seguras son las de perros grandes y la de pequeños. Estos últimos hay que tratarlos con mayor cuidado pues son más nerviosos”, comenta Denisse Reyes, gerente del centro de cuidado canino.

Acostumbrado a los lugares pequeños y cerrados de la Urbe de México, me sorprende la visión de Happy Perro Camp, puesto que este centros de cuidado animal no se casó con la idea de ofrecer un servicio, sino más bien algo integral: baño, veterinaria, alimentación, resguardo y hasta actividades que fortalezcan el vínculo entre perros y dueños.

Tras conocer este sitio, cotejarlo con otras alternativas en todo el país y participar en sus actividades, ¿qué podemos aprender sobre marketing de este caso de emprendimiento para los perros y sus dueños? Yo encontré 5 lecciones.

1. Piensa en grande. Busca el espacio que te lo deje

En la Ciudad de México es bastante difícil localizar opciones, no solamente para resguardo de los perros por si acaso salimos de viaje, sino que lo combinen con veterinario, den consejos de alimentación, actividades para ejercitarlo y hasta baño. Las opciones que hay son limitadas, caras o bien ubicadas en la periferia de la ciudad.

El beneficio del espacio en Puebla ayudó al equipo a integrar todos los servicios en un solo espacio, con lo que la gente de la zona no tenía buscar lugares que les diesen todos los servicios que precisaba su can, sino más bien tener un todo en uno que se complementa con la tienda, donde pueden encontrar desde juguetes y accesorios, hasta comida recomendada por veterinarios por su cómputo de nutrientes.

2. Admite el cambio como una oportunidad
En un segmento en el que las tendencias cambian continuamente, las necesidades de los clientes del servicio han de ser satisfechas de forma poco a poco más especializada. La idea de la tienda, por servirnos de un ejemplo, vino a partir de que la gente buscaba cosas muy específicas que nos hallaban en las clínicas o tenían costos altos en las tiendas de mascotas.

La idea de los talleres surgió cuando los clientes acudían en busca de consejos para instruir a sus perros o bien por el hecho de que existían inconvenientes de conducta. Se dieron a la tarea de buscar especialistas, aun en otros estados, para darlos.

3. Ponte en los zapatos ¿o patas? de tus clientes
“¿Qué piensa el dueño de un can? Sus necesidades van más allá de que esté sano y seguro, sino esté feliz” comenta Denisse. Pensando en eso, ampliaron sus servicios para incluir esparcimiento. Desde crear espacios abiertos en los que los perros puedan convivir separados por tamaños (chicos, medianos y grandes) para evitar accidentes, hasta continuar un registro de nutrición y consejos de ejercicio para eludir problemas de ansiedad y sobrepeso.

De este modo, las necesidades del cánido como salud, comida o pertenencia a un conjunto, se ven satisfechas y a su vez, el bienestar de las mascotas deja satisfacer lo que procuran sus dueños.

4. Aprende de tus errores
Tras 5 años de operación, Happy Can Camp tuvo su primer accidente el año pasado: un cachorro, que estaba muy nervioso, peleó con perros más grandes. “A partir de entonces, todos nuestros esfuerzos se enfocaron en que no volviera a pasar”, conversa la gerente.

Procuraron asesoría con especialistas en conducta y manejo de crisis, fortalecieron la seguridad del sitio, establecieron protocolos para el manejo, vigilancia y resguardo de mascotas, instalaron cámaras para que los dueños puedan ver a sus perros en todo instante vía internet y ampliaron las áreas de esparcimiento.

5. Da siempre un extra
Algunos servicios como talleres dominicales o bien la albercada, actividad mensual para convivencia en la alberca, son gratis o vienen incluidos en los servicios de alojamiento canino. “Tratamos de dar el extra, lo que no se espera. En ocasiones la gente no sabe qué aguardar cuando deja a sus perros a nuestro cuidado o bien esperan lo mínimo, mas acá procuramos que socialicen, que la pasen bien para reducir el agobio que les produce separarse de la familia”, comenta Denisse.

Estas actividades, aunque consumen tiempo, aprovechan el espacio ya existente y lo convierten en una perfecta ocasión para la convivencia entre perros o bien entre sus dueños.

jhenny dandrea
Jenny D'Andrea

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Por Jenny D'Andrea

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