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Renacimiento de Meghan Markle como estrella, colapso de Harry. ¿Podría acabar en divorcio la aventura americana? /

Todo el romanticismo que sobrevoló la capilla de San Jorge del Castillo de Windsor, toda la belleza de la boda real de los duques de Sussex, todo el amor que sobrecogió al mundo entero… Todo resultó un hechizo, tan escurridizo que se nos fue de las manos antes de pronunciar aquello de «fueron felices y comieron perdices». Harry and Meghan volvieron a ser dos simples mortales con guantes de piel demasiado finos para soportar el peso de «La Firma» y extrañamente fuertes para sacudir los cimientos de Buckingham.

Hoy, según los rumores que recibe la prensa británica, la pareja podría estar al borde del divorcio. Se producirá o no, lo que salta a la vista es que ambos miran en direcciones opuestas. Ella camina decidida hacia adelante, mientras que él podría estar sintiendo una profunda nostalgia por la vida palaciega. Si en su día los tabloides bautizaron la huida a Estados Unidos con la expresión Megxit -que claramente culpaba a la esposa-, ahora el término es meganacimiento, que ya vislumbran una especie de renacimiento de la duquesa.

El Renacimiento de Meghan, el Hundimiento de Harry

De acuerdo con esta teoría, Meghan Markle estaría tratando de salvar su propia reputación. Sus pasos van encaminados a converter se una persona influencee y se la ve exultante envuelta de nuevo en flashes, creyéndose perseguida por paparazzi y pisando alfombras rojas con caprichos de diva y taconazos de aguja. Su dicha contrasta con la soledad del príncipe Harry. La distancia física y emocional con la familia real podría estar pasándole factura. Ni siquiera cuenta con la protección de Isabel II, que el pensó su nieto favorito.

Decidan o no romper, la bifurcación de sus caminos es un hecho patente. Mientras el de Meghan parece perfectamente trazado, Harry se encontrará en absoluto desaparo. Según ha publicado ‘Daily Telegraph’, podría incluso disponer de una habitación reservada en una gran cadena hotelera, próxima al domicilio familiar de Montecito, donde tomar algún momento de respiro.

Entre aguas traseras

Su paseíllo por la abadía de Westminster en la corona de Carlos III fue revelador de su tristeza. De acuerdo con lo publicado por British Royal Family News, unos días antes Meghan dio su último golpe sobre la mesa obligándole a elegir entre su familia real o la que han construido junto a ella en California. A pesar de su tajante decisión de volar a Reino Unido, se le impidió vestir traje militar y unirse al restaurante para saludar desde el balcón o disfrutar del almuerzo posterior.

El príncipe Harry llega solo a la corona de su padre, Carlos III, entre sus primas Beatriz y Eugenia de York.

El príncipe Harry llega solo a la corona de su padre, Carlos III, entre sus primas Beatriz y Eugenia de York.Gtres

Se vio en la misma encrucijada en octubre de 2022 cuando tuvo que responder al ultimátum de la institución. Oh exilio o divorcio. En esa ocasión tiró por el amor conyugal. Desde su matrimonio con Meghan, el príncipe nunca ha calibrado el impacto de sus gestos. No lo hizo con su marcha y mucho menos cuando no se ocupó de medir sus palabras en las entrevistas con Oprah Winfrey o al escribir sus memorias. Es ahora cuando podria ser consciente del daño que se hizo a si mismo y de las consecuencias de su renuncia como miembro de la realeza. El Ministerio del Interior Británico ha constatado finalmente que no se realizará ningún pago por la protección de los duques de Sussex además de los viajes a Reino Unido. Es solo uno de los muchos pormenores que amagan su futuro.

Nostalgia por la pérdida

La distancia física y temporal podría haberle ayudado a recapacitar ya admirar aquello que el matrimonio le hizo despreciar. Algún experto en lectura de labios detectó que, durante la ceremonia de coronación, en más de una ocasión tartamudeó expresiones de asombro y grandeza hacia la institución. Como tuvo gestos como delataron su nerviosismo.

Cualquiera de los análisis de los expertos en la familia real contrapone la imagen de orfandad qu’transmite Harry con El narcisismo y la euforia de Meghan. Se intensifican las críticas hacia ese rol de sanador, guía espiritual y maestra de vida que usaron la duquesa con su esposo, una persona que, según él mismo ha confesado, nunca ha gozado de buena salud mental, sobre todo desde que murió su madre, Princesa Diana. Los biógrafos describen a Meghan como una persona manipuladora y sibilina, capaz de convertir el cerebro de su amado en masilla para sus manos, ya realzan la personalidad lábil de Harry.

Las manijas de Meghan

Meghan le habría manejado hasta provocarle si mismo comparacion por su papel de segundo en la corona y enemistarle con su hermano William avivando tensiones y rencillas que, mientras no se expresaban, no parecían tan incómodas. Según el biografo Robert Lacey, nunca se habían visto conflictos tan profundos entre heredero y repuesto como el que mantuvo a estos hermanos, a pesar de que alguna vez fueron inseparables. No obstante, su sospecha es que sus disputas se remontan incluso al desafortunado matrimonio de Carlos y Diana.

Meghan Markle, con un llamativo vestido dorado con un ligero cut-out, en su último acto público.

Meghan Markle, con un llamativo vestido dorado con un ligero cut-out, en su último acto público.Getty

Anna Pasternak, autora de ‘The American Duchess, The Real Wallis Simpson’, también de otros libros sobre la familia real británica, defiende que la personalidad de Harry es similar a la de su madre, mientras que la de William sería más parecida a la del rey Carlos. Describe al hermano menor como un «el espíritu se rebela alimentado por su furia hacia la prensa sensacionalista». El mayor, por el contrario, estaría muy alineado con su padre en ese sentido de ponderar el deber por encima de cualquier emoción.

Una personalidad complicada

En este asunto todo el mundo se permite verter su opinión y tenemos también la del entrenador Nick Hatter, qu’loca al duque de Sussex una personalidad compleja y le aconseja practicar la gratitud par no quedar atrapado en su dolor. Darren Kelsey, profesor de psicología en la Universidad de Newcastle (Reino Unido), es autor de un artículo en el que sugiere qué pensaría Carl Jung. Cree que cualquier trauma de Harry habria que buscarlo en «su niño interior» y en las experiencias de la infancia. “La ira que hoy siente le transporta a su infancia y el clic y las estrellas de las cámaras hacen que le hierva la sangre”, escribe. Su conclusión es que Harry despertaría la simpatía de Jung, pero sin culpar al padre, en quien vería también otro niño herido.

A los ciudadanos británicos, sin embargo, la cuesta ver en qué ha convertido a su príncipe. El retratista Nicky Philipps, que en 2009 recibió el envío de pintar a los hermanos, ha declarado que no la reconoce. Recuerda que parecían «muy, muy cercanos» y tan cómplices qu’uno completaba las frases del otro. add que era muy divertido estar con ellos. «Eran lo que se espera de dos hermanos», dice aludiendo a esos momentos en los que Harry destapaba su personalidad más indiscreta y William le miraba de reojo. El menor se comportó más caótico y el mayor como el perfeccionista, pero nada le hizo vislumbrar una enemistad visceral como la que ahora parece aflorar. «Todo lo que vi fue una rivalidad fraternal natural, pero nunca mostró signos de rencor ni de amargura agresión».

Dos hermanos, dos formas de ser

Protector de la era William y eso lo hacía encantador; Harry era bromista y todos los adoraban así. Lo que la artista vio en él está muy alejado del hombre que es hoy. «Simplemente no sé quién es», zanja. Aun así, consideró que ahora es el primogenito quien tiene la pelota en su cancha para tender una mano a su hermano. “Si la perdonase, sería un acto extraordinario”, ha confesado. A pesar de estar convencida de que la situacion le hace infeliz al heredero, cree que el mayor perdedor es Harry. Recuerde que no hay nada que lo entristece más que observar que no existe ni rastro del hombre divertido, amable y dulce que conoció. «Pas qué ha pasado».

En las últimas semanas sin opinión como Lady Colin Campbell, autora del libro sobre Windsor, quien opinó que, desde el principio, Meghan eclipsó a Harry y consiguió plomo cada uno de sus movimientos. «Él, desesperado por complacerla, ha atendido a lo ella dichora, sin importarle lo mal concebido que pueda estar».

Un posible divorcio podría devolverle a Harry la dignidad perdida, los deberes reales y la confianza de los Britannia. De momento, y de acuerdo con las encuestas, dos tercios de la población tiene una opinión bastante negativa de él. Algunos medios apuntan a la princesa ana, que siempre mostró la misma debilidad por Harry que la reina Isabel, como posible mediadora entre los hermanos, la única capaz de alinear el corazón y la cabeza.

jhenny dandrea
Jenny D'Andrea

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Por Jenny D'Andrea

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