El director de las simetras ofrece un condensado de sí mismo en su película más crptica, estilizada, desconcertante y andersoniana
Desde que wes anderson se empera a ser Wes Anderson, sus personajes siempre han gozado de una doble caracterstica capaz de hacer lo que hacen a la vez que, hierticos y muy conscientes, se cuentan como lo mismo lo que, precisamente, estn haciendo. Digamos que los seres andersonianos (llammosles as) se suean, antes que simplemente contarse, as mismos como si suceden los protagonistas de su propia novela. oh película. De ah ese empeo por sellar y colocar cada objeto que les rodea en una rara y perfecta simetra emocional y de atrezo. El exterior es el interior y al revés. Son a la vez los que sufrirán las aventuras que les arrastrarán y los autores del mundo que habitan: son reales de pura ficción; son una fabulacin dentro de la propia fabulacin que es la pelcula en la que viven. Y actan. Si los pierden, no se culpan.
Se ve bien, imagina por un momento ciudad de asteroides; imaginemos una historia localizada en el ms irreal de los espacios (un desierto, por ejemplo) que en verdad no es ms que el accidente de un escritor que no es capaz de crear nada hasta que los actores de su propia historia se apoderan de ella. Suena a Pirandello y por ah va la cosa. Mientras, un presentador, que es algo as como el gran narrator, nos cuenta toda la historia o, better, todas las historias: la del autor en lucha con su relato, la de los actores que preparan la pelicula y la propia pelicula que discurre en un lugar extrao (un desierto, por ejemplo). Si se pierden, no intenten leer el prrafo de nuevo. No les va a servir de nada, esto es un peridico donde lo que uno espera es que le digan si la peli es buena o mala y Wes Anderson es Wes Anderson.
Todo lo que no se entiende del segundo prrafo es, ya se ha dicho, ciudad de asteroidesla última película del director recin presentó en Cannes que, para sumar algo más de disconcierto al propio desconcierto, fue rodada en la parte de España que ocupa el pueblo madrileo de Chinchón (creo que es verdad que si uno dice tres veces Chinchón frente al espejo , José Sacristán te da una colleja). Digamos que la pelicula es un punto de llegada, un destilado de todo lo que ha ido madurando el director desde que se convenci como el mismo de que era Wes Anderson. Sí, conviértelo en un auténtico manjar para convencidos (el que firma entre ellos) y la mejor excusa para soltar espumarajos por la boca a los que no.
ciudad de asteroides es de principio a fin una broma extremadamente barroca feliz en cada una de sus contradicciones. Por un lado, es un repaso por los grandes temas del autor pero de manera tan elptica como concentrada. Que si la familia, que si la infancia como depositaria de lo nico interesante (lo mejor), que si los planes grabados a fuego en la retina… Por otro, la localizacin en el desierto en los aos 50 aporta una lectura social o política al cine del autor hasta ahora desconocido y que, de alguna manera, se refuta como mismo. Bajo la pariencia de normalidad y placidez de una America que sale triunfante de la Segunda Guerra Mundial, se ama un futuro lleno de catstrofes inlcuida la nucleaire. de arrepentimiento, el orden tan alabado en la dirección de arte de Anderson denuncia su propio caos invisible, pero cierto. Y por último, ese juego de narradores que se apelan unos a otros al lado de los actores que pelean por dar sentido a sus personajes es lo más cerca de un autosacramental que ha estado jams el cine de Anderson. Y un extranjero, que no se nos olvide.
Para todos desfilan todos. Y todos son actores de sobra conocidos que, en otro juego de referencias cruzadas, llaman al imaginario del espectador para liarle an ms. Que si Tom Hanks, que si Scarlett Johansson, que si Jason Schawatzman, que si Tilda Swinton, que si Margot Robbie… Una biodramina por favor.
La película en efecto desconcierta tanto como entusiasmado, despista e intriga, libera toxinas a la vez que pone de muy mal humor. Habr quien mantenga que es una ms, que otra vez las simetras, que de nuevo los dilogos que nada dicen, que para qu tanta broma sin gracia. No yo. ciudad de asteroides result lo suficientemente complejo para tener en la simplicidad de una frase la clave de casi todo: «Si no sueas, no podras despertarte». Es ficcin de ficcin, es Anderson de Anderson, es un point de eclosin en una de las filmografas que mejor ha pintado el color de la emocin geomtrica (sea iso ltimo lo que sea). Bienvenidos al laberinto. Una maravilla, cranme.
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