Un exhaustivo estudio internacional coliderado por el Dr. Gabriel Cubillos y publicado en el Journal of Clinical Medicine demuestra que la reganancia de peso responde a complejos mecanismos neuroendocrinos y metabólicos, exigiendo un cambio radical en su tratamiento.
La cirugía metabólica y bariátrica se ha posicionado como una de las alternativas más eficaces en el mundo para enfrentar la obesidad mórbida y las enfermedades que la acompañan. No obstante, la reganancia de peso a mediano y largo plazo continúa siendo uno de los mayores retos y motivos de inquietud tanto para los pacientes como para el personal médico. En este contexto, una reciente y ambiciosa investigación científica internacional, en la que participa de manera sobresaliente el reconocido especialista colombiano Dr. Gabriel Cubillos, director de la Clínica Obesidad y Envejecimiento, propone un cambio de enfoque: recuperar peso no debería considerarse únicamente como un supuesto «fracaso del cirujano o del procedimiento».
El artículo, cuyo título original en inglés es «Weight Regain after Metabolic Surgery: Beyond the Surgical Failure» (Recuperación de peso tras cirugía metabólica: Más allá del fracaso quirúrgico) y que apareció en la reconocida revista científica Journal of Clinical Medicine, presenta un análisis exhaustivo, preciso y ampliamente contextualizado de esta cuestión. La investigación subraya con claridad que la obesidad constituye una enfermedad crónica y con tendencia a la recaída, que trasciende ampliamente una simple intervención sobre el aparato digestivo y demanda un seguimiento médico permanente y adaptable.
El cuerpo se defiende: Los mecanismos detrás de la reganancia de peso
El estudio en el que participa el Dr. Gabriel Cubillos expone de manera clara y pedagógica que el cuerpo humano cuenta con potentes mecanismos evolutivos de supervivencia que se activan tras una reducción abrupta de la masa corporal. Cuando un paciente atraviesa una cirugía metabólica, se genera un cambio inicial favorable en las hormonas relacionadas con el apetito y la sensación de saciedad. No obstante, conforme transcurre el tiempo, el organismo suele poner en marcha diversas adaptaciones fisiológicas, metabólicas y neuroendocrinas orientadas a preservar su antiguo «punto de ajuste» o set-point de peso.
A esto se le suman los factores adaptativos del propio metabolismo, el cual se vuelve más lento (termogénesis adaptativa) para ahorrar energía. La investigación destaca que, si bien existen variables puramente anatómicas o mecánicas ligadas a la evolución de la propia cirugía, la mayor parte de la recuperación de peso se debe a una tormenta perfecta donde interactúan la predisposición genética, las alteraciones en la microbiota intestinal, las variaciones en la salud mental (ansiedad, depresión o trastornos de la conducta alimentaria) y el progresivo retorno a patrones de vida sedentarios o dietas de baja calidad nutricional.
«Durante años se ha cargado al paciente o al cirujano con la culpa del aumento de peso posterior a la cirugía, lo cual es un error conceptual y humano gravísimo», afirma el Dr. Gabriel Cubillos, coautor de la investigación y director de la Clínica Obesidad y Envejecimiento.
«La cirugía metabólica es un poderoso reset biológico, pero no es una cura milagrosa y definitiva. El cuerpo humano es un sistema inteligente que busca el equilibrio. Si entendemos que la reganancia de peso está impulsada por hormonas, adaptaciones metabólicas y factores psicológicos, dejaremos de estigmatizar al paciente y empezaremos a ofrecer soluciones médicas reales y personalizadas».
La perspectiva holística del Dr. Gabriel Cubillos
Para abordar de forma más sólida la mitigación y el manejo de la recuperación de peso, el consenso científico internacional encabezado por los autores del estudio aconseja dejar atrás la perspectiva reduccionista del procedimiento quirúrgico por sí solo y adoptar un enfoque terapéutico global, preventivo y multidisciplinario.
Según el artículo, las estrategias actuales y futuras para enfrentar la recuperación de peso necesitan articular de forma planificada y progresiva los pilares que se detallan a continuación:
- Terapias conductuales y apoyo psicológico: Modificación de hábitos a largo plazo y manejo de los desencadenantes emocionales de la ingesta de alimentos.
- Ajustes en el estilo de vida: Programas de nutrición de alta densidad y entrenamientos de fuerza orientados a proteger la masa muscular y mantener activo el metabolismo.
- Farmacoterapia avanzada: El uso de nuevas moléculas y medicamentos para el control de la obesidad (como los análogos de GLP-1), los cuales actúan a nivel neuroendocrino regulando el apetito.
- Intervenciones endoscópicas y cirugías de revisión: Procedimientos mínimamente invasivos reservados para aquellos casos donde exista una alteración anatómica clara del bypass o de la manga gástrica, o cuando el tratamiento médico óptimo no haya sido suficiente.
«El logro auténtico en el abordaje de la obesidad no se evalúa únicamente durante los primeros doce meses tras la cirugía, sino también a los cinco, diez y quince años», señala el Dr. Gabriel Cubillos. «En la Clínica Obesidad y Envejecimiento hemos verificado que al integrar la ciencia médica más avanzada con un acompañamiento psiconutricional riguroso y el uso adecuado de herramientas farmacológicas, protegemos al paciente frente a estos procesos biológicos de recuperación ponderal, asegurando una vida prolongada y una calidad de vida estable a lo largo del tiempo».
La proyección del manejo de la obesidad en Colombia
La participación del Dr. Gabriel Cubillos en este estudio de alcance global coloca a la medicina colombiana en una posición destacada dentro de la divulgación y la práctica médica internacional en el ámbito de la salud metabólica. Este llamado pretende generar conciencia tanto en el cuerpo médico como en los sistemas de salud para que dejen de tratar el acompañamiento postquirúrgico como un paso secundario y lo asuman como el eje central del tratamiento a largo plazo.
La Clínica Obesidad y Envejecimiento en Bogotá, bajo la dirección del Dr. Cubillos, continúa liderando la implementación de estos protocolos integrativos, asegurando que cada paciente reciba una atención que combine la más alta tecnología médica con un profundo sentido de empatía, desterrando para siempre el mito del «fracaso quirúrgico».

