Representa aproximadamente el 3% de los tumores en la mujer y es la quinta causa de muerte por cáncer en la población femenina en España tras el de mama, pulmón, colon y páncreas, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2021. Hablamos de cáncer de ovario, del que se estima que en 2023 se detectarán unos 3.600 casos nuevos en España hoy.
En cualquier cáncer, el tiempo es oro. Si se detecta a tiempo, aumentan las posibilidades de supervivencia. El problema del cáncer de ovario es la dificultad de diagnosticarlo precozmente, solo en las etapas iniciales del curso sin sintomas o son muy leves, pasan desapercibidos y se confunden con procesos benignos. De hecho, la mayoría de los pacientes (70-80%) recibe el diagnóstico en un estadio avanzado de la enfermedad.
Es más habitual en mujeres posmenopáusicas, con una pico de incidencia entre los 50 y los 75 años. Además de la edad, entre otros factores de riesgo se encuentran los antecedentes familiares de tumores de mama, ovario, colon o endometrio; Antecedentes personales de cáncer de la madre, mutación en los genes BRCA1 o BRCA2, o ausencia de embarazos. También influyen los factores de riesgo a nivel general de cáncer, como el consumo de alcohol y tabaco, o los vinculados a un estilo de vida poco saludable (obesidad, sedentarismo).
Desde la Sección de Ginecología Oncológica y Patología Mamaria de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) recomendado acudir cuanto antes al ginecólogo si presenta cualquiera de estos síntomas.
Sólo acumula líquido en el abdomen provocando la denominación ascitis, que pueden ser muy importantes, y causar distensión de la cavidad abdominal. También se puede acumular líquido en la pleura a su vez a los pulmones y producir dificultad para respirar o sensación de falta de aire. Por otra parte, el crecimiento de una masa ovárica en la pelvis puede afectar las estructuras vecinas, principalmente la vejiga y el recto, lo que causa síntomas como diuresis frecuentes, diarrea o estreñimiento, y dolor abdominal o pélvico.
Sopesar la dificultad de contar actualmente con una técnica o metodo para la deteccion temprana del cáncer de ovario y su identificación en estadios iniciales, por lo que si ha producido avances notables es en el tratamiento de este tumor, tanto en el uso de nuevas técnicas de cirugía menos invasivas y más precisas, como en la identificación y aplicación de nuevas dianas terapéuticas y terapias personalizadas para los pacientes. Así, la tasa de supervivencia neta en este tipo de tumores ha crecido en los últimos años, y ya se encuentra en el 41 %, aunque es más alta en las mujeres menores de 74 años, según los datos de la Red Española de Registros del Cáncer (REDECAN).
Novedades en terapias
La SEGO considera muy importante que las pacientes con cáncer de ovario reciban tratamiento en centros de referencia con experiencia en este tipo de tumor, así como la pertinente aplicación de métodos y procedimientos de cirugia adecuada y completa en su tratamiento quirúrgico inicial para mejorar la supervivencia y calidad de vida de las mujeres afectadas.
En cuanto a las terapias, los avances más destacados han sido en los tumores epiteliales serosos de alto grado, que es el subtipo más frecuente. Alrededor del 50% de estos tumores de ovario presentan alteraciones en los genes asociados con la reparación del ADN y el mecanismo de recombinación homóloga, y entre un 15-20% presentan mutaciones en los genes BRCA1 o BRCA2. Esto está permitiendo avanzar en el tratamiento de las mujeres con dichas mutaciones. Los inhibidores de la proteína PARP (olaparib, niraparib y rucaparib) han sido algunos de los medicamentos que han provocado un cambio en el paradigma del tratamiento del cancer de ovario con estas alteraciones. Asimismo, en los tumores en recaída, su empleo como mantenimiento tras respuesta a la quimioterapia basada en platino ha permitido Retrasar la progresión y aumentar la supervivencia de pacientes

