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Nov
Dice la escena mucho de Jannik Sinner, un prometedor tenista que día tras día está más cerca del lugar que teóricamente le ha reservado el tenis para la próxima década; esto es, el privilegio. En un determinado instante del duelo contra el griego Stefanos Tsitsipas, el italiano (doble 6-4, en 1h 25m) coge el paño del asistente y limpia las gotas de sudor que ponen en peligro sus maniobras desde la línea de fondo, en vez de esperar cómodamente a que lo haga el voluntario. Así que se pone de cuclillas, agacha el lomo, identifica los puntos de riesgo y…
