Casi todo en boca del chef Jos Andrs es probable que se vuelva viral, ya sea por su labor humanitaria con la que alimentados a medio mundo, por su empata o por su manera de divulgar nuestra riqueza gastronmica, que estos das ha tomado el cuerpo de docuseries: José Andrés y su familia en Españaque transmite HBO Max y que muestra el viaje culinario por nuestro pas del cocinero de Mieres clasificado en Estados Unidos y sus hijas. Y su periplo por Asturias ha traido, entre otras cosas, el número de su pastelera favorita del mundo: Camilo de Blas, todo un referente de dulzura en el Principado.
«Es un honor y un orgullo. La repercusión ha sido increíble. Estos Reyes han sido algo fuera de lo común. El 3 de enero dejamos de aceptar encargos porque no dbamos abasto», reconoce Paloma de Blas quien, junto a su padre, Jos Juan, está al frente de esta confitera asturiana abierta en Oviedo en 1914 (cuarta y quinta generación de los De Blas).
Pero ante José Andrés, esta pastelera -al lado de la antigua estacin de tren El Vasco- ya era parada golosa obligada en tierras ovetenses (y tambin en el resto Espaa, porque a través de su tienda en línea envan a la península y baleares).
En ella naci, en 1924, uno de los emblemas de la repostera tradicional asturiana: los carbayones. «Mi bisabuelo y Jos Gutirrez, el maestro del obrador, idearon esta base de hojaldre cubierta con crema artesanal de almendra marcona, yema y terminada con un bao de azcar -detalla Paloma- para representar, a peticin de entonces alcalde de la ciudad, a Oviedo en la primera Feria Internacional de Muestras de Asturias que se celebra en Gijón en 1924″.
Ubicada en el número 7 de la calle Jovellanos (en 2009 abrieron otro local en Santa Susana, 8) y también presenta en Gijón desde 2016, sin embargo, la marca no naci en suelo asturiano, sino leons.
«Mi tatarabuelo fundo la confitera en Calle Ancha de León, en 1876. Decidi expandirse y montar para cada uno de sus tres hijos una tienda. Uno seguido con l en Len; también el abrigo pastelera en Oviedo, en 1914 [hoy la casa madre]y al último, en Gijón, en 1915. Antiguamente, ampliar negocio no era irse a Madrid o Barcelona, sino a zonas más cercanasy por eso se vino a Asturias», explica Paloma, convertida a este momento en bigrafa de los De Blas.
Sigue: «La de Len termin cerrando y hoy es un Pans & Company. Igual que la de Gijn, ya que mi bisabuelo no tuvo descendencia y pas a la familia de su mujer; funcion un tiempo, pero tambin cerr».
Y, ah, inalterable al tiempo, sigue esta coqueta confitera de «dulces tradicionales, bien hechos y con pocas cosas». No se trata de hacer mucho, sino de que lo que hagas est bien, con buenos productos. Cosas sencillas, de toda la vida… Con eso triunfas seguro», apostilla Paloma, responsable de desarrollo del negocio.
Tradicin al maximo, en los productos y en los procesos. Aqu lo que busca el cliente «son los sabores y los aromas de siempre. No podemos permitirnos el lujo de cambiar nada; El dulce son recuerdos y nosotros vivimos de los recuerdos de la gente. También tenemos un principio muy claro: la calidad de la materia prima. Keep la excelencia, y lo digo con toda la humildad posible, es carsimo y ms ahora».
Apuestan por los productos locales, «por ejemplo, trabajamos mucho la nuez asturiana y, si no damos abasto, los importamos, pero siempre con la mayor calidad. Almendras marcona que compramos enteras y las molemos nosotros mismos en el obrador; huevos de una granja cercana que desclaramos todos los das uno a uno… Todo es artesanal», recalca Paloma.
El dulce estrella de la casa es el carabina, del que vende unos 400 al da, pero la oferta de especialidades es amplia. Ve a ella: nuglass, un giro de nuez creado por «mi abuelo Camilo en los aos 50 que vendemos en porciones individuales; tirols, un bizcocho relleno de pralin, cubierto de chocolate con leche que ide un abuelo nuestro»; bombones; casadiellas; duquesitas; milhojas; tartas; semifros…
Sí dulces de temporada as «roscones de Reyes; mazapanes; turrones; alegoras, que es como nosotros llamamos a las monas de Pascua», contó Paloma, quien hasta hace cinco años tuvo otra vida, lejos de esta empresa familiar en la que hoy trabajan 30 personas («27 empleados, 14 en el obrador y13 en tiendas, y tres en Gerencia, mi padre, mi madre y yo»).
Licenciada en Qumica y especializada en dermofarmacia, trabaj Durante aos en Barcelona in el mundo de la cosmtica hasta que al cumplir los 30 se replante la vida y decidi volver a casa. «Mi padre segua trabajando e iba todo bien, pero yo notaba que quiz necesitaba que alguien le echara un mano, aunque l no me lo pidi, porque la empresa estaba -y est- creciendo y por suerte la gente nos valora mucho. También retrocede porque aqu se vive muy bien«, reconoce esta asturiana que cambió las fórmulas cosméticas por las pasteleras. «Al final, se parecen bastante. Yo empec en el obrador y la carrera me vali mucho para escuchar los procesos de los dulces».
Pero Paloma no ha sido la única de la familia que antes tuvo otra profesión. La llegada de su padre, Jos Juan (70), a la confitera fue cuestin -segn l mismo cuenta- de la providencia. Estudi Medicina y tras acabar la mili, de pronto, «la vida» tuvo otros planes para l.
«Son estas cosas que la vida te pone en ese camino que tiene organizado para ti. Piensas que haces lo que quieres, pero el destino est un poco marcado y la vida ya se encarga de que tyl coincidis». Y la coincidencia se dio Durante unas vacaciones que pas en el obrador. «Al frente del negocio estaban mi padre y mi hermano Eduardo; la era el la vista previa continúapero encontr un trabajo de economica en Barcelona y se mars», reviviendo Jos Juan aquel camino dulce eso l crey provisional y result ser «el hueco que la vida tena para m».
y esas vacaciones permanente fueron, primero en el obrador (18 años) y despus en la gestin del negocio. En este tiempo, la pastelera Camilo de Blas se ha mantenido como referente goloso. “Cuando llego la crisis de 2008, en vez de ponernos a llorar, se me ocurre abrir tienda en Gijn. El xito fue tremendo, pasamos de estar en prdidas a tener ms beneficio que en un ao normal. Pero lo más increíble es que estamos ligados a los recuerdos de la gente, y see es el valor de un negocio», asevera.
Recuerdos el que tiene de aquel nio de 7 aos, «muy maduro para su edad», que un da de Navidad se acerc a la tienda y el pidi un favor. «Me cont que tena una fermentación, que no poda tomar harina y me pregunte que si yo le hara un pastel de chocolate. An no habamos montado el obrador sin gluten, pero le dije que volviera despus de las fiestas, que iba a hacer unas pruebas. Regresa y yo le ofrec dos pasteles para que eligiera. Se qued con el de chocolate y frambuesa, al que pusimos su numero: Joel. No s qu habr sido de aquel nio, de Joel. Me encantara volver a hablar con l».
En que tiempo, Joel se hizo acuerdo de compraventa entre los nios celacos. Sí que «las cosas que hacen de verdad y por cario siempre te van a dar resultado», concluye José Juan. Las cosas, las personas (o las docuseries) que la vida te pone en el camino.
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