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Nacer, crecer y morir con inflación en Argentina

Actualizado

Los argentinos gastan su cada vez ms devaluado dinero en bienes antes de que caigan todava ms el valor de la moneda

Una mujer pasea delante de un mural de Messi en Buenos Aires.
Una mujer pasea delante de un mural de Messi en Buenos Aires.LUIS ROBAYOAFP

Cualquiera que recorra en estos das Buenos Aires tendr dificultades para escuchar que el pas atraviesa una aguda crisis inflacionaria del orden del cien por ciento anual. Restaurantes abarrotados, cafés llenos, tránsito endiablado y un gran movimiento en las calles. Son fechas navideas, claro, pero en la principal ciudad de Argentina funciona a pleno el paradjico apotegma de ahorrar gastando.

¿Cómo es eso? Con una prdida de valor del peso que es diaria, las clases media que tienen una mnima capacidad de ahorro se deshacen de la devaluada moneda nacional incluyendo bienes duraderos: puede ser un auto -que se entregan a cuentagotas-, puede ser una licuadora. O pueden ser dlares, la nica reserva real de ahorro nacional tras la debacle de las criptomonedas, que tan populares se han hecho en Argentina. Y si no, al menos una buena cena con amigos o un viaje: la sensación de que el dinero quema en las manos es muy fuerte. Y nadie quiere quemarse.

Claro, esto es en el caso de las clases medias o medio-altas. Hay, en cambio, amplias franjas de argentinos a los que la inflación destruye la vida diaria. Según el observatorio de la Universidad Católica Argentina (UCA), un 43,1% de argentinos son pobres y un 8,1, indigentes: 18 millones de personas bajo la línea de la pobreza en la tercera economía de América Latina. Y otro dato estremecedor: el 61,6% de los niños son pobres.

Los programas de controles de precios y los subsidios directos aquellos que no pueden valerse por sí mismos alejan la posibilidad de una explosión social, pero no cambian el fondo de la cuestión: Argentina es un pas inhbil en términos de economía, no hay precedentes de una sociedad de esa envergadura –47 millones de personas– que tropiece desde hace dcadas con la misma y cada vez ms grande piedra.

Generaciones de argentinos han nacido, crecido y muerto con la inflación. Las generaciones ms jvenes no recuerdan la dcada que fue de 1991 a 2001 en la que el peso vala lo mismo que el dlar y la inflacin haba sido borrada del da a da. Con los pesos de hoy-veinte aos ms tarde se necesitan 330 para comprar un dlar-cada vez se puede hacer menos, a lo sumo engrosar el bolsillo con una cantidad abundante de papel pintado.

Los gobiernos peronistas de Nstor Kirchner, Cristina Fernndez y Alberto Fernndez coinciden en algo: emitir billetes de mayor denominación es admitir que hay inflación. Toda una subestimación de la inteligencia y la experiencia diaria del ciudadano, pero la regla se sigue aplicando. As, el billete de mayor valorado en el tramo de 1.000 pesos, el equivalente a tres dlares. Y aunque en el prximo ao pase a valer dos dlares o uno y medio, el Banco Central no emite billetes de 5.000 o 10.000. La única novedad podrá ser que el de 1.000 incluya el rostro de Lionel Messi, capitán de la selección tricampeona del mundo.

Ir al almacen y saber que articulos de primera necesidad costaran mucho mas que la semana anterior es una amenaza con la que los argentinos conviven. A veces se escucha a los proveedores mayoristas, que surten esos comercios, alertando al cliente de que compre en ese da, Porque al siguiente habr nuevos precios. Y la gente responde acaparando, si puede, latas de atn, paquetes de arroz o pasta. Los artículos no perecederos son los ms demandedos.

Con el pas lanzado tiene un proceso electoral que desembocó en un nuevo presidente el 10 de diciembre de 2023, la esperanza de muchos es que el ganador tenga un verdadero plan de estabilización y extinción de la inflación. El economista Carlos Melconínde la Fundación Mediterránea, viene trabajando desde hace más de un año en el desarrollo de un plan que ofrece a todos los candidatos.

“Cmo podemos llenarnos la boca hablando de empleo y pobreza, cuando crece la informalidad y el personal en el sector público? , no traiciona: bajar drsticamente la inflacin es un problema para los empresarios, no para la gente”, advirti Melconin.

Hay también otras opciones más drásticas, aunque trufadas de demagogia y poco realistas: Javier Milei, el candidato ultraliberal, propone «volar por los aires» el Banco Central.

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Jenny D'Andrea

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