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La emprendedora que se alío con caballos para formar líderes

En pleno corazón del bosque de Huixquilucan, en el Estado de México, se esconde un sitio en donde los caballos ayudan a las personas a transformarse en líderes. Rodeado de árboles y un cielo que sostiene la incesante amenaza de que una tormenta se aproxima, sobresale el Rancho San Antonio, un espacio que se ha transformado en la sede del Instituto de Coaching Profesional Asistido con Caballos México (ICPAC).

La anfitriona de este sitio, que se sitúa a 40 minutos de la Ciudad de México, lleva por nombre Paola Arreola, una sicóloga con más de 10 años de experiencia en equinoterapia y psicoterapia asistida con caballos.

“Creo que una sociedad consciente de su entorno puede dar más a este país, me apasiona asistir y es lo que trato de hacer a través de la psicología”, comparte Paola Arreola, directora general de Entrenamiento Asistido por Caballos México, al tiempo que uno de los cuadrúpedos que asisten a sus pacientes nos recuerda su presencia con un suave relincho.

En 2013, la joven fundó el ICPAC, con la intención de ayudar a las personas a tomar conciencia sobre su vida, los retos a los que se encaran, así como sus temores.

En contraste a los demás sicólogos, el ‘consultorio’ de Paola es un espacio al aire libre en donde los caballos se transforman en los espejos que reflejan lo que está dentro de los participantes.

El objetivo central de las sesiones del coaching asistido con caballos es reunir a equipos de trabajo y ponerlos en situaciones complejas, mismas que deben resolver de manera organizada con ayuda de los equinos. Este es el camino que cabalga el hombre para descubrir su liderazgo.

El caballo y el hombre
Años de dedicación llevaron a Paola a descubrir que sus pacientes son cinco veces más eficientes en una sesión de psicoterapia al aire libre, que en las 4 paredes de su consultorio. Esta conclusión cobra sentido cuando el pasto humecta los zapatos y, lejos del estruendos de la ciudad, se mira diferente a las personas con las que se convive a diario en un ambiente laboral.

“Los caballos tienen un 98.9 por ciento de semejanza con el ser humano”, explica la sicóloga instantes antes de entrar al picadero y continúa: “son animales de presa, viven en manadas, tienen instintos y papeles jerárquicos igual que en la familia”.

Paola invita al equipo, que esa mañana se da cita en el sitio, a entrar y morar el espacio que pertenece a ‘Juno’ y ‘Petunia’, nombres que los participantes decidieron utilizar para la sesión.

Para algunos, el primer encuentro con estas 2 criaturas resulta intimidante, para otros, emocionante. Mas, hay un sentimiento colectivo: absolutamente nadie sabe qué aguardar.

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Con los pies enlodazados y el sol en su pleno auge, Paola solicita a los 10 integrantes del conjunto ir en busca de objetos que los unan en una cadena. La mayoría corre a tomar cuerdas y flotadores de churro.

El entrenamiento asistido con caballos brotó en Europa, pero, a diferencia de otros países, México se encuentra retrasado en esta práctica.

En 2006, Paola comenzó a dar sesiones de equinoterapia y de inmediato apreció las ventajas que el trato con caballos daba a sus pacientes. Sin embargo, la sicóloga sentía que los equinos podían asistir de otras formas.

Fue entonces cuando la asimismo fundadora del Centro Mexicano de Sicología Integral empezó a investigar sobre el entrenamiento asistido con caballos.

Con una sonrisa bajo el sombrero, la sicóloga pide a sus pacientes caminar “sin soltarse”. Los presentes se miran entre sí y, de manera casi instintiva, toman los extremos de los objetos que escogieron. Hasta ahí la labor semeja ser fácil.

Sin embargo, Paola pone el primer reto en el ruedo: hacer que los participantes hagan que el par de equinos galopeen por todo el picadero. Tras varios minutos sin obtener un resultado conveniente, la fundadora de ICPAC se aproxima al grupo y explica: “cuando estamos en la oficina todo está programado, mas al sacarlos de su zona de confort, el primer inconveniente que tienen es la carencia de comunicación”. Varios de los miembros asienten con la cabeza.

En la segunda actividad, es la comunicación quien juega un papel protagónico. Las mujeres y hombres del grupo comienzan a intercambiar ideas entre ellos: “caminemos juntos”, “digamos en voz alta con qué pie empezaremos”, “hay que elegir un líder”.

En México existen tan solo dos empresas sólidas en las terapias con equinos, al tiempo que en España se enseña hasta como una maestría.

Es un enorme logro que en México tengamos esta clase de disciplinas”, explica la emprendedora.

Un trote que no fatiga
En la distancia, Paola observa en silencio y una ligera sonrisa empieza a dibujarse en su semblante.

Los chillidos, que al inicio anegaban el picadero, comienzan a desvanecerse. El equipo da el primer paso, después el segundo y el tercero. Como tren que empieza su marcha, los miembros avanzan sobre el circuito y, a continuación, ‘Petunia’ comienza a trotar. ‘Juno’, por su lado, ignora al conjunto.

Hasta aquí la misión no está completa. El equipo debe hacer que los dos den 2 vueltas. “Hay que correr”, chilla una de las participantes. Tras varios minutos, los cooperadores logran resolver el problema en equipo y de esta manera consiguen que ambos caballos avancen por todo el circuito.

El empleo de aros, cuerdas, pelotas, son básicos para las actividades que se desarrollarán durante esa mañana.

Ella ha descubierto con la práctica que los caballos son los mejores amigos del hombre.

La trayectoria de Paola asimismo ha sido el descubrimiento de una disciplina poco usual en el país. Por principio, aprendió que, a diferencia de la equinoterapia, en el entrenamiento, los caballos toman el papel preponderante para enseñar a las personas a desarrollar su liderazgo, a través de actividades que van desde guiar al cuadrúpedo alrededor del picadero hasta hacer que esquive obstáculos. Todo esto se hace abajo del caballo.

Mientras que, en la equinoterapia, el movimiento del caballo provoca estímulos a los pacientes que lo montan, ayudando a su rehabilitación.

La idea de transformar a los caballos en guías llevó a Paola a viajar a E.U. para certificarse en la organización internacional EAGALA (Equine Assisted Growth and Learning Association) y, al retornar a México, fundó el ICPAC.

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De momento, los pasos de Paola se dirigen a introducir el programa de entrenamiento asistido con caballos en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), lo que dejaría preparar a nuevos profesionales en esta disciplina.

El conjunto que acompaña a Arreola se encuentra asombrado por lo que un caballo les ha enseñado. Algunos se miran y permanecen mudos, mas todos saben que una parte de su liderazgo ha sido encontrado a lado del trote con un animal que veían lejano.

Paola Arreola no pierde el sorprendo frente al descubrimiento ajeno. En pleno corazón del bosque de Huixquilucan, los caballos que asisten a las personas a transformarse en líderes le han enseñan a vencer el temor de emprender. «Los caballos son seres muy nobles que ayudan a evolucionar a los humanos y están en el mundo para eso».

jhenny dandrea
Jenny D'Andrea

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Por Jenny D'Andrea

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