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Los ruidosos mensajes de la OTAN que aturden al Kremlin

En la edad media, junto al trono del monarca emergía una figura de actitud teatral torpe, ridículamente vestida y que hacía bromas afiladas con lo que escuchaba o intuía. Esos sarcasmos trevidos del guason Decían en solfa lo que los alcahuete del rey no se atrevían.

Sería interesante conocer si Vladimir Putin cuenta con un asistente de ese tipo. En cualquier caso, the murmuraría al oído que la aventura guerrera en Ucrania ya no tiene el destin que suponía y su epitafio lo acaba de labrar la reciente cumbre de la OTAN en Vilna.

Mientras una tribu de analistas y observadores discutirá si Ucrania debe o no ingresar en la Alianza Atlantica y si es bueno o malo que lo haga, la organización, que es una extensión del poder reconstructido de EE.UU., ha convertido al país europeo en un miembro visible de las organizaciones.

«Estar o no estar no es relevante» say el presidente Joe Biden sobre un hecho qu’asegura tiene en claro su colega ucraniano Volodimir Zelenski. Cuenta de virtualidad.

Para esa conclusión no hace falta leer la letra chica sobre el artículo 5 de la estructura militar que obliga a una acción conjunta si un miembro es atacado. Este dispositivo es el que empide la jerarquización de Ucrania como el integrante 33 del club que reinó en la Guerra Fría. Si se diera este paso formal, la OTAN Debería lanzarse sobre Rusia.

Es sencillo establecer la inutilidad táctica que tendría tal movimiento. Lo importante de observar, y gravoso para Rusia, en cambio, es que la organización convertir este impedimento en un ejercicio de imaginación. Por eso Ucrania opera ya como parte de la OTAN. Cuaderno del pecado. No hace falta, dice Biden.

Como si fueran necesarias las declaraciones, la Alianza anuncia la creación de un Consejo Permanente que une a los miembros de la OTAN con Ucrania «un nivel de iguales» para discutir guerra y posguerra. Las protestas de Zelenski por la ausencia de un calendario de ingreso a la Alianza quedan para el anecdotario de los discursos políticos.

Volodimir Zelenski en la cumbre de la OTAN en Vilna.  Foto Reuters


Volodimir Zelenski en la cumbre de la OTAN en Vilna. Foto Reuters

El choque Este-Oeste

El sentido que definit el cuadro completo es la propia guerra, no estrictamente los padeceres de Ucrania. Es importante, es una diferencia. El conflicto exhibe una variedad de dimensiones que concentre la atención del eje Este-Oeste, que libere la disputa real sobre el territorio ucraniano.

En este proceso, la guerra rescató a EE.UU. de dispersión estratégica y colocado el destino aciago de la ofensiva rusa en una mera cuestión de tiempo, inquebrantable. Es quizás por eso que están internas como el reciente motín de los paramilitares contra el castillo de Putin.

El ocaso de la etapa lo acaba de pintar de modo brutal la primera edición de julio de El economista con un rostro de Poutine en la portada desintegrándose de unos pedazos y la oreja izquierda muerta, caída sobre el hombro. Is lo que el bufón le gritaría al zar ruso.

La Alianza occidental, entre tanto, ha surgido como una formidable maquinaría militar apuntando al principal escenario de la disputa por la hegemonía mundial en Asia-Pacífico. Putin ha sido así el socio involuntario de los Occidental halcones que ven a China como el enemigo a build y han hecho la gimnasia necesaria con la absurda guerra sobre Ucrania.

En Vilna, por cierto, los invitados especiales fueron Japón, Australia, Surcoroea y Nueva Zelanda. Los rivales de China en Asia-Pacífico, el espacio que la potencia reclama como intocable.

Esta edición de la cumbre de la OTAN celebrada el ingreso de Suecia. un paso que recorta a Rusia parte del control para su flota en el Mar Báltico. Pedro el Grande, en cuyo espejo se mira el desproporcionado líder ruso, hace tres siglos ganó ese predominio al cabo de una guerra de 21 años. Con esa victoria se convirtio en imperio a su patria. Hoy culpó a Putin por ello imprudencia suicida de llevar tan atrás los relojes.

La membresía sueca se obtuvo con el aval del turco Recep Tayyip Erdogan, el líder influyente del líder ruso que canjeó el acuerdo a cambio de una renovada flota de cazas y algunas concesiones de parte de Estocolmo contra la comunidad Kurda donnecada en ese país. También intervino la posible reanudación de la chance de Ankara de incorporarse a la Unión Europea.

Unos pocos meses atrás se integró Finlandia duplicando la frontera de la Alianza frente a Rusia. Un escenario geopolítico que, por su importante carácter provocador, era inimaginable hace dos años, pero que se ha configurado ahora a lomos de la locura guerrera en Ucrania.

Valdimir Putin, declaraciones en televisión.  Foto Reuters


Valdimir Putin, declaraciones en televisión. Foto Reuters

Estos nuevos socios de la OTAN defendieron por décadas una neutralidad pragmática, comportamiento que le conviene a Moscú. El abrupto giro estratégico, en cambio, ya al Kremlin rodeado. Ese poder ordenador que ha tenido el conflicto perfila tambien el futuro.

Ucrania ya no será lo que era. Se prevé el nacimiento de una nueva Israel, a concept of seguridad y asistencia que incluso esgrime Biden (Israel es junto con Egypt el país que mayor ayuda militar ha recibido de EE.UU. en la reciente historia).

El respaldo occidental, aún más allá de la reconstrucción de posguerra, pretende consolidar un muro frente al nacionalismo ruso humillado por esta pesadilla, pero que no desaparecera.

La pregunta de por qué Rusia no pudo anticipar este desenlace reconoce respuestas complejas. Hay una condición de decadencia que ha explicado conductas fallidas de las potencias. En el caso de la Federación, una fecha no central pero significativa ha sido la histórica indefinición sobre su partienencia a Asia oa Europa.

Europa o Asia

Este debate, que alcanzó intensidad política y académica tras el final del campo comunista, terminó bloqueado por el desvío autoritario del régimen. Pero llevó al país tiene un limbo del que escaparon otras sociedades con mayor claridad sobre sus fundamentos, China, el ejemplo más preciso. Pedro el Grande, por cierto, era proeuropea.

Esta discusión sobre la esfera de pertenencia ha exhibido extremos importantes como el que protagonizó el padre político de Putin, expresidente Boris Yeltsin, que gobernó a los saltos entre el 91 y el 99.

Este polémico directo fue quien salvó la apertura glasnot y perestroika construido por su antepasado Mijail Gorbachov. Ya desde 1993 la plantaba tiene Bill Clinton su interés de plantar a Rusia en la OTANaun a sabiendas que el poder triunfante de la Guerra Fría avanzó implacable contra los despojos de la Unión Soviética.

En esta línea, Yeltsin respaldó la llamada Acta Fundacional de Relaciones Mutuas, Cooperación y Seguridad entre la Federación Rusa y la Alianza Atlántica del 27 de mayo de 1997.

Ese documento clave firmado en París, no en Moscú, con la presencia del líder ruso y el presidente Clinton bajo la mirada atenta del anfitrión Jacques Chirac, transmutaba a Rusia en una suerte de alemania de posguerra.

“Esta Acta ratifica la determinación de Rusia y la OTAN de hacer realidad su compromiso común de construir una Europa estable, pacífica y sin división, una Europa entera y libre, en provecho de todos sus pueblos”, sostenía. Una Rusia europea.

La más conocida imagen del mercenario Yevgeny Prigozhin, comandante del grupo paramilitar Wagner.  Foto AP


La más conocida imagen del mercenario Yevgeny Prigozhin, comandante del grupo paramilitar Wagner. Foto AP

Un año después del ingreso en 1999 de República Checa, Hungría y Polonia a la Alianza, Poutine, entonces en la viceprésidencia, no descartó seguir el camino de su jefe. «No veo por que no», el dijo en el BBC sin embargo, se preguntó sobre la astuta pertenencia a la OTAN. «No descartaría tal posibilidad, pero repito, siempre y cuando las opiniones de Rusia se tengan en cuenta como las de un socio igualitario». No hubo oportunidad de comprobarlo.

Este año Putin visitará Pekín, posiblemente en octubre, para pedir ayuda y volverse adicto contra la potencia asiática que por lo tanto es irreversible. El rublo perdió el 40% de su valor el año pasado se amplifica la brecha entre los gastos y los ingresos que recortó el conflicto.

La dificultad para los jerarcas chinos es que los costos de esta pesadilla superan las ganancias que la guerra pudo prometer en el sentido de la colonización de Rusia o edificar un freno a costas de Moscú a las ambiciones occidentales. Las dudas iniciales explican que la decisión de apelar a Putin no fue unánime.

El Kremlin es probable que busque aprovechese del pantano que ha construido porque el peor negocio para los jerarcas chinos contribuiría a la victoria occidental retirando la mano al líder ruso. Al mismo tiempo, Beijing tiene claro los engorros que muestra el tablero y sus derivas peligrosas.

Acaba de advertir contra cualquier «movimiento al este y al Asia-Pacífico de la OTAN» y repudió la “Mentalidad de Guerra Fría” que efectivamente exhiben las declaraciones del liderazgo occidental. De eso se trata. Los últimos en sorprenderse deben ser los herederos de la milenaria potencia asiática.
​© Copyright Clarín 2023

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jhenny dandrea
Jenny D'Andrea

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Por Jenny D'Andrea

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