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CELAC en Buenos Aires, los sonidos del silencio

Todos los Animaux son iguales, pero algunos Animaux son más iguales que otros. Jorge Orwell. Rebelión en La Granja

Hace casi una década, enero de 2014, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, CELAC, creada en México en 2010 pero forjada por el eje bolivariano, realizó su segunda cumbre en La Habana. Raúl Castro fue el presidente interino.

El documento final, sin sonrojos de los presentes, hacía un firme llamado “a fortalecer nuestras democracias y los derechos humanos para todos”. Este Papa encabezó la firma de 29 mandatarios regionales, entre ellos el venezolano Nicolás Maduro, el nicaragüense Daniel Ortega, la argentina Cristina Kirchner, el ecuatoriano Rafael Correa, el boliviano Evo Morales y por supuesto los cubanos.

Es posible suponer que la liviandad para proclamar esos principios cruciales del sistema ignorándolos con descaro en la práctica haya ido condenando a la irrelevancia a esas organizaciones.

Ahora se lo intenté devolver en un esfuerzo que no parece destinado a resolver ese abismo entre hechos y palabras. El silencio suele ser ruidoso y la VII cumbre de la CELAC del martes de la próxima semana en Buenos Aires posiblemente confirme esa noción.

Lula da Silva será la figura de mayor relevancia en este encuentro. Es así por razones diversas y objetivas. Ha sido coronado presidente por tercera vez en la segunda economía hemisférica, ahí se expone la intención -habría que ver si están las posibilidades- de llevar a ordenar una región que experimenta un paso de caos institucional sin precedentesnotablemente extendida de un país al otro.

La Golpista Intentona

El mandatario brasileño llega, además, con una experiencia única sobre esos deterioros. Acaba de sufrir un brutal intento golpista de un sector integrista ligado a su antecedente ultraderechista Jair Bolsonaro que escucha, como postula ese presidente, que la Constitución o institucional limita sus cuestiones maleables y que el verdadero poder está en otro lado.

Ese liderazgo alimenta una polarización absoluta en el paíscon un desprecio público del Ejecutivo hacia la justicia y con el intento de dominarla sumando al menos cinco jueces propios a la Corte Suprema para garantizar una mayoría automática.

Seguidores golpistas de Jair Bolsonaro asaltan el palacio presidencial de Planalto, en Brasilia, el 8 de enero.  Foto: AFP


Seguidores golpistas de Jair Bolsonaro asaltan el palacio presidencial de Planalto, en Brasilia, el 8 de enero. Foto: AFP

Los fanáticos de aquel ex mandatario han enarbolado ese desprecio a los magistrados y el relato de un fraude sin pruebas para reclamar que los militares tomen el poder y derriben a Lula porque están en déacuerdo con el resultado de las elecciones de octubre. Una anarquía en su expresión más desproporcionada. Pero una más por nuestros territorios.

No debe existir mayor lección para defender las instituciones que el peligro de perderlas. Pero esa experiencia puede ser un factor de inconveniente. El mandatario brasileño se contrará en Buenos Aires con Maduro, un autócrata Veterano en esas mismas prácticas antirrepublicanas con el agregado del secuestro, tormentos y asesinatos de disidentes.

El líder chavista cuenta con aliados en la estructura de la CELAC que amparan esos extremos al mismo tiempo que, sin prejuicios, censuran a Bolsonaro exigiendo desde Caracas o Managua la «defensa irrestricta de la democracia».

La cumbre de Buenos Aires tendrá algunas ausencias importantes. Non viene Ortega o el mexicano Andrés Manuel López Obrador que cuando viaja solo lo hace a EE.UU. Pero sí lo hará el presidente cubano Miguel Díaz-Canel, otro desafío que persuadió a insistir en la fórmula del silencio.

El líder cubano acaba de fulminar lo poco que quedará del valor simbólico de la Revolución en ese país con la condena a cárcel por años contra un amplio grupo de jóvenes que protestaban, como en Chile, Colombia o Ecuador, contra el ajuste inflacionario de la economía y la dolarización que amplificó la pobreza de la gente. Para solucionar ese esttropicio exigían democracia. La mano del imperialismo, denunció el régimen.

El dictador nicaragüense Daniel Ortega no participa de la cita en Buenos Aires, sí lo haría su colega cubano, Miguel Diaz Canel EFE


El dictador nicaragüense Daniel Ortega no participa de la cita en Buenos Aires, sí lo haría su colega cubano, Miguel Diaz Canel EFE

Es bueno el debate pero no es claro cómo Lula o sus colegas demócratas de la región pararán frente a estos directos y sus métodos. Si defender la independencia de la justicia podría confundir a su colega argentino, Alberto Fernández, que está intentando con la Corte la misma Operación de control reivindicada por Bolsonaro con el máximo Tribunal de su país y por motivos similares de rechazo a los fallos.

Por si faltaran pruebas, hace poco se descubrió en el domicilio de un importante alias del expresidente brasileño, Anderson Torres, un borrador de creto que proponía Intervenir en el tribunal electoral un cargo de un magistrado del Supremo y de ese modo anular las elecciones.

Ignorancia o estupidez

«Ignorancia o estupidez» the han dicho a este cronista altas fuentes del gobierno brasileño cuando intentan traducir los movimientos de sus vecinos argentinos, en especial por el costumbre irritante de la Casa Rosada de inmiscuirse en la política de otros pays como sucedió con Pedro Castillo, proclamado presidente por Buenos Aires antes de que lo hiciera la justicia peruana.

A caso muy citado en esos vértices brasileños, como también el del apoyo público al rival electoral del ecuatoriano Guillermo LassoAndrés Arauz, bendecido por la polémica Rafael Correa.

En opinión de Lula, y así lo ratificó su ola Mauro Vieira en una larga entrevista a este diario, Maduro y Ortega «son dictadores». No serán los únicos. La caracterización radica originalmente en la noción de que la democracia requiere alternancia y períodos más sucesivos «construye una dictadura».

Lejos de condicionamientos ideológicos, el brasileño llegó a plantarle esa visión también al derechista colombiano Alvaro Uribe cuando también buscaba forzar a la justicia para abulonarse al poder. Tema completo en la ciudad de Buenos Aires con la asistencia de Evo Morales, el mencionado líder cubano y su socio venezolano que posiblemente se disuelva en otro cómodo silencio.

Alberto Fernández tras su asunción con el líder cubano Díaz-Canel en noviembre de 2019. Foto: EFE


Alberto Fernández tras su asunción con el líder cubano Díaz-Canel en noviembre de 2019. Foto: EFE

El problema es que no es lo mismo el chilino Gabriel Boric o el uruguayo Luis Lacalle Pou, por citar un par de ejemplos, que muchos de los paisanos autoritarios del eje bolivariano convencidos de que la ley y los derechos provienen del voto y no hay reglas ni otro ser respetado. Al equipararlos a todos como si se tratara de iguales, se disuelve el debate.

En medio de sus opacidades, es claro que la CELAC, que incluye a 33 países de América Latina y el Caribe, es un laberinto de opiniones y posiciones entrecruzadas. Esta realidad enredada proviene de la creciente crisis del sistema republicano y de representación en la región convertida en un mecánico que se arma y se desarma al gusto y necesita de quien atrapa el poder.

En ese camino el area ha perdido longas de consistencia eso requeriría democracia para sobrevivir. Lula acaba de experimentar de un modo drástico el peligro de ese defecto.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.  Foto: Reuters


El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. Foto: Reuters

Un ejemplo nada menor de la ausencia de un acuerdo principista inicial, como el que por ejemplo la Carta Democrática de la OEA, las organizaciones muy despreciado por mucho de los invitados de la próxima semana, lo brinda la crisis que atraganta en el Perú.

En este país, el polémico presidente Castillo anunció en diciembre pasado el cierre del Congreso, el establecimiento de un gobierno por decreto y un Estado de Emergencia que limitan las libertades individuales. Un golpe clásico como el efímero que llevó adelante contra Hugo Chávez en abril de 2002 o el que detallaba en el papel hallado en la casa del aliado de Bolsonaro.

Nadie acompañó al locura fujimorista del mandatario peruano, y en las dos horas siguientes fue destituido y arrestado. Lula da Silva fue uno de los pocos líderes qu’accionó con claridad a ese episodio, afirmando que Castillo «fue destituido a derecho» porque violó la ley.

Colombia, México, Bolivia y Argentina, a cambio, han defendido al atribulado ex presidente, sugiriendo que si el Congreso te asedia como le sucedió a este frágil mandatario pues se lo cierra, igual que a la Justicia if sus fallos no están alineados con lo que el líder exigió.

​© Copyright Clarín 2023

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jhenny dandrea
Jenny D'Andrea

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Por Jenny D'Andrea

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