El presidente comparece desde Sao Paulo para anunciar su regreso inmediato a la capital federal. Bolsonaro se limitó a rechazar las «invasiones de edificios públicos» y recuerda las «de la izquierda en 2013 y 2017».
El presidente de Brasil, Lula da Silva, ha comparado públicamente para anunciar que el Gobierno federal interviene la seguridad del distrito federal del paísdonde esta situada la capital, Brasilia, sacudida este domingo por el asalto de los bolsonaristas a la sede del poder.
El anuncio supone la destitución del responsable de seguridad en ese distrito. Así lo ha asegurado Lula unas dos horas después de que los restantes del ultraderechista Bolsonaro entraran en las sedes del Congreso, del Palacio presidencial y de la Corte Suprema. Ha comparecido ante las cámaras desde Sao Paulo, donde se contraba este domingo, aunque ha confirmado que regresará de forma inmediata a Brasilia.
El presidente brasileño ha señalado a su antecesor, el ultraderechista Jair Bolsonaro, al que ha hecho responsable, con su actitud pendiente el relevo en el poder, de crear el clima en el que han producido los asaltos a las sedes de los poderes constitucionales. Ha asegurado que los asaltantes radicales han sido «estimulados» por el ex gobernante, quien no quiso imponer al propio Lula la banda presidencial durante la ceremonia oficial.
Desde Kissimmee, el suburbio de Orlando en el que se recluyó, Bolsonaro reaccionó con una muy estudiada declaración: «Las manifestaciones pacíficas y conformaciones a la ley forman parte de la democracia. Sin embargo, depredaciones e invasiones de edificios públicos como las ocurridas en el día de hoy, así como las prácticas por la izquierda en 2013 y 2017, escapan a la norma», según informó Sebastián Fest.
El actual mandatario ha asegurado además que los «vándalos fascistas» que invadieron las sedes del Parlamento, el Supremo y la Presidencia, en Brasilia, fueron «encontrados» y ha garantizado que «pagarán con la fuerza de la ley» por las interrupciones provocadas. Lula ha enfatizado que las interrupciones de este domingo no tienen precedentes.
«Vamos a descubrir a los financiadores» de esas protestas que «destruyeron todo lo que’encontraron a su paso», ha prometido el presidente brasileño. «La democracia garantiza el derecho a la libertad de expresión», pero «exige que las personas respeten las instituciones», ha manifestado Lula, quien juró como jefe de Estado el pasado 1 de enero.
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